jueves, 22 de septiembre de 2016

Nuestros Beatles también merecen archivos

Anoche fui al cine a ver The Beatles: 8 Days A Week - The Touring Years, el nuevo documental sobre los ídem. Cuando vi el trailer quedé con muchas ganas de ver la película, así que apenas estuvo en cartelera partí al cine. La verdad es que lo disfruté mucho de principio a fin. No quiero entrar en detalles de la película para no ser spoiler de los que todavía no la han visto, pero sí quiero decir que está hecha en parte, con entrevistas actuales a Paul McCartney y Ringo Starr además de fans y otras personas vinculadas al grupo y otra gran parte, con archivo de la época, como fotografías, audios y grabaciones en video de aficionados, profesionales, de medios y sellos, que es lo que a mi gusto, le da el sabor especial a la película. 

Como me gustan mucho Los Beatles y también los documentales sobre música, podría pasarme horas sólo hablando de la película, pero no es esa la intención de este escrito. Debo decir eso sí, que lo anterior no es per se garantía de que me haya gustado el documental, sino que realmente lo encontré muy bueno, tanto para quienes son conocedores de la banda como para quienes no conocen tanto su historia. Tanto se ha dicho de Los Beatles, que es difícil pensar que alguien pueda aportar algo nuevo a esta altura del partido, pero por su propuesta, en parte desmitificadora y original, realmente es un aporte. Personalmente la disfruté, aprendí mucho y sobre todo me dejó pensando varias cosas. Y es de eso de lo que quiero hablar aquí, de lo que me hizo pensar.
Documentos audiovisuales que se pueden ver en The Beatles: 8 Days A Week - The Touring Years
Como los estudios en música popular son mis temas, y por esas cosas de la vida estoy trabajando también en la realización de un documental sobre un grupo chileno más o menos contemporáneo a Los Beatles, no pude evitar pensar en la situación que tenemos en Chile respecto a los archivos mientras veía la película. Particularmente me pregunté por las grabaciones en audio y video, por los archivos de música, y el acceso que tenemos como simples mortales a esos documentos.

Por lo que he visto, muchos de los documentales que se hacen en Chile y en Latinoamérica, en general, sobre música o sobre cualquier asunto del pasado reciente, se arman básicamente con entrevistas y fotografías. Es un lujo contar con documentos audiovisuales e incluso con grabaciones de audio. Estar al sur del mundo, lejos de las industrias tecnológicas y culturales nos ha hecho –especialmente en la época de Los Beatles tener menos acceso a equipos para grabar, por ejemplo,  la presentación de un grupo en un evento importante, o registrar el audio de un ensayo, o incluso conversaciones entre los integrantes.

Pero esta falta de acceso a equipos grabadores no significa que no se hayan hecho registros interesantes. Eran las personas comunes y corrientes las que tenían un acceso restringido a este tipo de equipos, más que nada por lo costosos que eran. Pero de hecho sí hubo grabaciones, especialmente por parte de los sellos y los medios de comunicación, como la radio y la tele. Por ejemplo, más de alguna radio debe haber grabado los audios de presentaciones musicales en sus auditorios, otras que grabaron demos de los grupos. También los canales de televisión, especialmente desde mediados de los sesenta, tienen que haber grabado las presentaciones que hicieron las bandas en sus programas, incluso las imágenes de archivo que usaron para cubrir reportajes y noticias. Sin embargo esas grabaciones no están disponibles ni para el público interesado ni el desinteresado.

Por ejemplo, con el documental en el que estamos trabajando –y que creo que es el caso de todos los investigadores en música popular en Chile- respecto al material de archivo, contamos con las fotografías y recortes de prensa que afortunadamente los mismos músicos (los más cachureros) han guardado por más de 40 años como hueso santo, solo por la intuición de que alguna vez puede servir para algo, desde mostrárselo a los nietos hasta litigar algún asunto de derecho autoral. Los discos de vinilo tuvimos que ir a buscarlos a las ferias y comprarlos, porque ni siquiera los mismos músicos que los grabaron los tenían (el tema de los derechos y los tratos con los sellos lo podemos dejar para otra ocasión).


Algunas de las fotografías que los músicos nos han compartido para nuestro documental. A la derecha Los Cumaná a fines de los '70. A la izquierda Los Quarrels en 1968.

El material audiovisual simplemente no está disponible. Y eso no tiene que ver con que el grupo no haya hecho grabaciones audiovisuales, sí hicieron algunas, pese a la precariedad tecnológica y al poco acceso que había en la época. Otros grupos más conocidos, o que sus carreras se extendieron un poco más en el tiempo, tuvieron varias presentaciones en televisión, sin embargo ese material tampoco es accesible por simples investigadores como nosotros.

Esto podemos extrapolarlo a un nivel más amplio para decir que muchos registros del pasado más o menos reciente (de no más atrás que de mediados de los ‘60) no están disponibles. Por un lado, sabemos que no se hizo registro de todo lo que quisiéramos, y menos aún de las actividades más ligadas a la música popular y a la vida cotidiana, porque no tenían asignada una idea patrimonial de registro ni preservación, como se está entendiendo ahora poco a poco. Pero por otro lado, también sabemos que sí se realizaron grabaciones por parte de los canales de televisión, radios y sellos, que a esta altura pueden tener un valor investigativo e incluso patrimonial inmenso, pero que no están disponibles. Ni siquiera sabemos si existen o no. Y si existen, sabemos que no podemos acceder a ellos, al menos como público común y corriente. Igualmente sabemos que muchos registros se han perdido, tanto por intensión explícita de destrucción, como también por descuido y abandono (desde “esto está prohibido, lo quemo” hasta “no tengo espacio, lo boto”).

Pese a que me gustó mucho el documental de Los Beatles, cuando terminó me quedé con una sensación extraña en el cuerpo. Estaba feliz porque me dio gusto ver un trabajo tan bien hecho, pero también me dio rabia, quizás un poco de envidia, y una sensación ingrata respecto a mi país. Pienso en todo lo que podríamos hacer si tuviéramos más documentación de archivo disponible acerca de nuestro pasado reciente. Imagino en lo hermosos y contundentes que podrían ser los documentales que se hacen en Chile si el público común y corriente tuviéramos acceso a ese tipo de material.

Pienso también que pese a toda esta precariedad que nos rodea para hacer investigación en música, y sobre todo en la realización de documentales sobre música del pasado, igual se hacen cosas y se aporta en crear documentación para futuras investigaciones. Me pregunto si los “gringos” de este mundo desarrollado con acceso a miles de archivos, colecciones y documentos de todo tipo, ¿se imaginan un poco las condiciones en las que nosotros hacemos investigación en música y creamos fuentes y documentos?

No quiero decir con esto  que por las condiciones precarias en que trabajamos nuestras investigaciones son más válidas ni mejores. En muchos casos hacemos cosas mediocres y malas, por la falta de acceso a archivos y colecciones, pero también por falta de visión, de conocimiento y malas decisiones. Al igual que hay muchos documentales hechos en el norte del mundo llenos de documentos de archivo y espectacularidades audiovisuales, pero que su contenido y propuesta no dicen nada.

Creo que pese a todo tenemos en Chile, y en Latinoamérica en general, muchos trabajos buenos, que aportan a nuestra historia tal como este documental de Los Beatles aporta a conocer un poco más sobre uno de los grupos más importantes de la historia de la música popular. Pero el documental de Los Beatles tuvo el apoyo de muchas instituciones públicas y privadas que aportaron con archivos audiovisuales e imágenes inéditas. ¡Los créditos finales no terminaban nunca! Los créditos de nuestros documentales parecen de circo pobre, unos pocos todos haciendo todo, y los archivos de tele, radio y sellos brillan por su ausencia.

Me pregunto por qué las radios y los canales de televisión no crean archivos con la inmensa cantidad de materiales de audio y audiovisuales que tienen, en muchos casos, arrumbados sin tener mucha idea de qué es lo que hay. Al menos las radios universitarias podrían hacer un archivo con los discos de vinilo, casetes y CDs de las músicas que han programado.

La respuesta parece bastante simple, pero no quiero reducir todo el problema a sólo un tema de recursos y de neoliberalismo. La mayoría (¿o todos?) son medios de comunicación privados y no instituciones educativas ni culturales. Incluso el llamado canal nacional (TVN) y las radios universitarias en la práctica funcionan como privados, y en el caso de las radios más nobles de vocación pública, son justamente los parientes pobres de los grandes consorcios comunicacionales. Además me parece que también el asunto consiste en entender este tipo de documentos como patrimoniales y educativos, que debieran ser conservados, catalogados y accesibles para todos, para que así las poquitas fotos con las que contamos hoy en día sean más que sólo un milagro.

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Nota al pie: La muestra en el cine de The Beatles: 8 Days A Week - The Touring Years incluye una versión perfectamente restaurada del concierto que hicieron en Nueva York (Shea Stadium, 1965) de 30 minutos de duración. Esta la presentan como el “concierto tal y como fue”, básicamente porque está hecho a partir de material de archivo de grabaciones profesionales y aficionadas del concierto, que muestran tanto a la banda tocando en vivo como al público haciendo de las suyas entre la desesperación del fenómeno del fan en su máxima expresión e intentando escuchar el concierto. Realmente vale la pena verla en el cine, con pantalla grande para no perderse ninguno de los detalles que aparece entre tanta imagen de archivo. Aquí el trailer de la pelicula:


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