Life is just what happens to you, while you are
busy making other plans.
John Lennon, in Beautiful Boy[*].
Desde mi estadía por estas tierras lejanas, más cercanas al Polo Norte que a Chile, ésta es la primera vez que voy a escribir sobre algo triste que me tocó vivir a la distancia. No es la primera vez que la muerte me lleva a una persona querida, ni tampoco a alguien de la familia. No es el primer primo que parte de esta vida, pero sí es el primero que es menor que yo (y espero que sea el único). Y también es la primera vez que la muerte coincide con la distancia, y que siendo la muerte de alguien tan joven, duele aún más.
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| Atardecer en Edimburgo de ese día sábado |
Era el primo más chico, el hijo mejor de mi tía, que además es mi madrina, y es la hermana menor de mi mamá. El Piti tenía 14 años, el viernes lo atropelló un auto y el sábado murió. Así de rápido, repentino y fugaz. Inentendible, inconsolable. Frágil la vida, incomprensible. No entendemos, sólo un gran dolor cuando la vida nos refriega en la cara que puede ser injusta, impredecible y antojadiza.
Es primera vez que me toca vivir una pena así lejos de mi familia. Y me parece que la distancia juega dos roles al mismo tiempo, por un lado me protege de la crudeza de lo inmediato −y me permite vivir la pena a mi modo, a mi ritmo y con mi propia intensidad. Pero por otro lado, me quita la oportunidad de poder abrazar a los primos que se quedaron sin su hermano, de abrazar a sus papás, a mis papás, a mis hermanos, y me deja sin poder despedirme del Piti en su funeral, que sucede mientras intento escribir algo, porque tampoco puedo hacer otra cosa.
La verdad es que al Piti no lo conocí mucho, nos veíamos una o dos veces al año, sólo en eventos familiares. La última vez que lo vi fue para la última navidad, cuando nos juntamos todos los de ese lado de la familia. Como él era el menor, y yo del grupo de los grandes, había una buena distancia entre nosotros. Pero la distancia no era sólo por la diferencia de edad, sino que por tantas otras diferencias que distancian a las familias. Seguramente por esas distancias, no tengo muchas palabras para hablar del Piti, además de las cosas obvias que cualquiera que lo conoció un poco puede decir sobre él.
Pero creo que en las familias siempre es poco lo que podemos decir unos de otros, cosas en serio, profundas, no sólo las típicas cosas que sabe todo el mundo, que saben los tíos, los primos lejanos y los primos de los primos. Dentro de esas cosas que podría decir cualquiera que lo conoció un poco, puedo decir que el Piti era muy bonito, de unos ojos de mirada profunda, veloz como el rayo para correr, liviano, ágil, futbolero y curicano de corazón.
El Piti se llamaba igual que mi abuelo, a quien él no alcanzó a conocer. Y su muerte inevitablemente me ha rememorado también a todas esas otras muertes, la de nuestros abuelos, que lloramos todos los primos juntos, pero aunque sea triste, es lógico que los abuelos mueran, no así los primos chicos.
El Piti se llamaba igual que mi abuelo, porque mi abuelo ha sido un ejemplo a seguir en mi familia, y aun quienes no tuvieron la fortuna de compartir con él, como el Piti, pudieron llevar su legado no sólo en el apellido sino que también en el nombre. Creo que en todas las familias los abuelos dejan un legado del que todos los que le seguimos en el árbol genealógico nos queremos afirmar.
Mi abuelo era simpático, divertido, conquistaba a medio mundo con su sentido del humor, sus bromas y coquetería. Era inteligente, pensante y siempre quería saber un poco más acerca de todo. En su casa tenía un piano en el que todos tuvimos la posibilidad de aprender algo de música, y tenía una biblioteca enorme, de la que todos podíamos tomar un libro y empezar a leer.
También le gustaban los barcos y el mar, tanto que en su casa tenía un cuarto ambientado como barco, con ventanas que hacían como que miraban al mar, pero en realidad era una foto del mar pegada atrás del vidrio. Pero para nosotros, que éramos chicos entonces, esa ventana daba al mar. Nos pasábamos tardes enteras ahí, imaginando, navegando en el mar, viajando por el mundo, cruzando el océano hasta que algún grande nos iba a buscar para tomar once o irnos a nuestras respectivas casas.
En el verano, que lo pasábamos en la playa todos los que éramos hasta entonces. Ahí la ilusión de navegar se hacía realidad. Nos metía a todos los nietos en su bote y partíamos mar adentro.
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| Los primos que éramos chicos entonces navegando con los abuelos. |
Mi abuelo y mi abuela murieron casi juntos. Ella se fue rápido y él resistió. Vivió casi diez años más, batallando día a día entre la vida y la muerte, volviéndose cada vez más niño.
Los dos vivían en una casa grande, llena de rincones secretos y mágicos. Además del piano, la biblioteca y el barco que cruzaba el océano, tenían un patio donde nos podíamos esconder detrás de los árboles y tres perritas que corrían como amas y señoras por ahí. Esa casa estaba en una calle que se llamaba Las Orquídeas. Entonces todos le decíamos Orquídea no sólo a la calle, sino que también a la casa. Esta flor especial era como nuestro centro de reunión familiar, como un nido donde los grandes se encontraban con su niñez, y los chicos descubríamos un mundo por navegar.
Los chicos de ese entonces éramos los que ahora somos los primos grandes, que alcanzamos a compartir con los abuelos, a vivir con ellos una cotidianidad, y vivirla entre nosotros como primos hermanos. Dicen que tal vez ahora, el Piti, el primo más chico, haya podido encontrarse con los abuelos que no conoció. Tal vez ahora pueda gozar de sus cariños, sus historias y sus bromas. Tal vez también ellos puedan conocer al Piti, y contarse cuentos y copuchas acerca de los que todavía estamos por acá.
El día que el Piti murió, para calmar un poco la pena y la angustia por no poder hacer nada, por estar lejos y todos esos sentimientos juntos y revueltos, decidí salir a caminar. Al salir me encontré con el vecino que nos traía una de sus orquídeas de regalo. Era una orquídea especial, dijo. Siendo invierno en este hemisferio estaba toda florecida con pequeñas flores, no del tamaño regular de las flores que dan las orquídeas, sino que con flores chicas. Pero también estaba gestando una nueva planta, que traería pronto una nueva orquídea. La mezcla era lo interesante y lo bello, una flor gestando otra, pero que al mismo tiempo florece con flores pequeñas. Realmente era una orquídea especial. Como la orquídea de mis abuelos. Y también como el Piti, que en pleno florecimiento partió, germinando en todos nosotros muchas preguntas, cariños y ciertas misiones a realizar en lo que nos queda de vida.
El día que el Piti murió, para calmar un poco la pena y la angustia por no poder hacer nada, por estar lejos y todos esos sentimientos juntos y revueltos, decidí salir a caminar. Al salir me encontré con el vecino que nos traía una de sus orquídeas de regalo. Era una orquídea especial, dijo. Siendo invierno en este hemisferio estaba toda florecida con pequeñas flores, no del tamaño regular de las flores que dan las orquídeas, sino que con flores chicas. Pero también estaba gestando una nueva planta, que traería pronto una nueva orquídea. La mezcla era lo interesante y lo bello, una flor gestando otra, pero que al mismo tiempo florece con flores pequeñas. Realmente era una orquídea especial. Como la orquídea de mis abuelos. Y también como el Piti, que en pleno florecimiento partió, germinando en todos nosotros muchas preguntas, cariños y ciertas misiones a realizar en lo que nos queda de vida.
Piti, descansa en paz.
Los demás podemos quedarnos escuchando y reflexionando acerca de esta sabia canción de John Lennon, que siempre me recordará al Piti:
Beautiful Boy
Close your eyes
Have no fear
The monster's gone
He's on the run and your daddy’s here
Have no fear
The monster's gone
He's on the run and your daddy’s here
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Beautiful boy
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Before you go to sleep
Say a little prayer
Every day in every way
It's getting better and better
Every day in every way
It's getting better and better
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Beautiful boy
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Out on the ocean sailing away
I can hardly wait to see you come of age
But I guess, we'll both just have to be patient
'Cause it's a long way to go, a hard row to hoe
Yes, it's a long way to go but in the meantime
I can hardly wait to see you come of age
But I guess, we'll both just have to be patient
'Cause it's a long way to go, a hard row to hoe
Yes, it's a long way to go but in the meantime
Before you cross the street
Take my hand
Life is what happens to you
While you're busy making other plans
Take my hand
Life is what happens to you
While you're busy making other plans
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Beautiful boy
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Before you go to sleep
Say a little prayer
Every day in every way
It's getting better and better
Say a little prayer
Every day in every way
It's getting better and better
Beautiful, beautiful, beautiful
Beautiful boy
Darling, darling, darling
Darling boy
Beautiful boy
Darling, darling, darling
Darling boy
[*]Además de por todas las cosas, quiero hacer un
agradecimiento especial a mi mamá por haberme criado al alero de The Beatles, y
por recurrir a sus canciones para reflexionar acerca de la vida y la muerte.
También a mi hermano Javi por haber sabido leer las señales y cantarle esta
canción al Piti en su despedida.



2 comentarios :
Gracias por tus palabras sinceras prima linda...te quiero muchísimo
Te abrazo y te beso
Gonza.-
Lindas lindas palabras!. Tienes toda la razón.... muchas veces se crea esa distancia difícil de explicar entre personas, puede ser entre primos, tios e incluso de amigos (cierto?). No conocí a tu primo menor, pero si al "Mayo" y al leer tu post se me revolvió la guata porque puedo recorrer con mi mente cada espacio de esa casa hasta ahora... y sí, ese 'barco' para mi también era impresionante.... los enanos del patio, todo en verdad. Me remonté a esos años bailando Bananarama, o haciendo programas de radio en Algarrobo. Mira, te voy a decir que a veces estas cosas inexplicables y dolorosas que suceden en la vida llenan un espectro de corazones mucho más amplio de lo que se cree, y de maneras muy diversas. Les mando un abrazo gigante a toda esa familia hermosa, uno doble para ti ..... y uno hasta el corazón a la Joyce.
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