domingo, 4 de octubre de 2015

¿Para de gozar?

Hace unos días, casi sin darnos cuenta, se cumplieron seis meses desde que arribamos a las tierras escocesas. Han sido buenos tiempos y sobre todo muy intensos. Hemos trabajado harto. De hecho creo que nunca había leído tanto en la vida y más encima una parte importante de esas lecturas ha sido en inglés, que todo lo pone más complicado y sobre todo lento, muy lento.
Ahora que partió el nuevo año académico, ha sido como empezar de nuevo porque hemos tenido bienvenidas, eventos sociales y académicos de diversos tipos. Además empecé a ir a un par de clases así que tengo algunos compañeros y he podido salir de la cueva del Milodón en la que estuve encerrado solitariamente durante algunos meses. Hemos conocido a gente muy simpática y buena tela, algunos chilenos, otros latinos o hispanoparlantes con los que por supuesto la comunicación es mucho más fluida pero también con gente de acá y de otros lares con las cuales el inglés es el idioma oficial. Ya no estamos tan requete-tarzanes como al comienzo aunque ciertamente nos falta un mundo de sensaciones por aprender.

Suena como el peor de los clichés, pero la verdad es que entre más uno va estudiando más se da cuenta que es un mamerto que no cacha nada y que hay millones de cosas por leer y conocer. Eso pone el panorama un poco difícil porque hay océanos de información y conocimiento al cual uno quisiera acceder y no puede, al menos no muy rápidamente. Pero por otro lado eso ayuda a poner las cosas en su lugar y cachar que por más que uno lea mucho y se crea estudioso, el asunto es realmente inconmensurable y uno seguirá siendo siempre un perejil, que puede cachar un poco más de algo pero eso no le quita lo perejil. De hecho el otro día conversé con una de mis profes guía y le comenté justamente esa sensación de que siempre me falta mucho por seguir leyendo y que el tiempo se me hace poco. Ella con toda su calma me dijo: La verdad es que eso te va a pasar toda la vida, no tiene remedio.

Además de las muchas horas de estudio, también hemos aprovechado nuestros ratos libres para pasear por la ciudad y visitar otros lugares. Hemos tenido algunos visitantes ilustres que nos han sacado un poco del ensimismamiento estudiantil y nos han permitido ponernos un rato en el rol del turista y salir a descubrir estos parajes. También viajamos en junio a visitar a nuestros amigos que viven en Berlin y durante agosto, que acá es vacaciones, a Bielefeld, pues nuestros amigos se casaban, y después a Barcelona y sus alrededores a encontrarnos con el Javi (mi cuñao) en busca de reservas de calor para enfrentar el crudo invierno. A propósito de esos viajes y paseos de repente hemos recibido algunos comentarios del tipo: ¿y a qué hora estudian? ¿Fueron a estudiar o a pasear? y otros de similar calaña. Yo había intentado hacer caso omiso pero el otro día me llegaron unos de gente más cercana y me quedé pensando un poco más en el tema.
Viajeros descarriados que nunca estudian
Creo que hay varios factores que influyen en que las personas tengan ese tipo de impresiones y hagan esos comentarios. Por un lado las redes sociales son extrañas. De hecho mi amiga Natalia siempre dice que hay ciertas cosas que solo ocurren o pueden ocurrir en el marco de las redes sociales pero no en el mundo real. Como en general estas plataformas son más bien orientadas al ocio, lo más lógico es que uno publique cosas relativamente ociosas. O sea, cuando nosotros vamos de viaje, al igual que gran parte de los usuarios de Facebook, ponemos unas fotitos del paseo. Pero a nadie se le ocurre poner una foto de sí mismo cuando está estudiando o trabajando. Eso sería una fomedad. Ahora, por más que no haya fotos de la gente trabajando o estudiando en Facebook, uno sabe que esa gente en general trabaja y/o estudia. El problema es que algunas personas asumen que lo que uno hace es exclusivamente lo que está en el Facebook entonces si uno pone una foto en la playa significa que uno se lo pasa en la playa.

Suena muy absurdo, pero ocurre, y con mucha frecuencia. Habría que pensar qué pasaría si todo el mundo pusiera fotos de sus trabajos o estudios. ¿Creeríamos que la gente es más seria y esforzada? o les diríamos: ¿Y a qué hora descansas, amigo? Yo como soy muy odioso, pensé sacarme una foto en clases para ponerla en Facebook y mostrar que no solo ando de paseo sino que también estudio. El problema es que en todas las clases que he ido me he olvidado de sacar la foto porque claramente uno está más pendiente de la clase que de sacarse fotos.
Un tipo serio y estudioso no tiene tiempo para andar paseando
Lo otro que me viene a la mente en relación a estos comentarios es: ¿Bueno y qué les importa? Por qué tendrán que meterse en cómo uno administra sus tiempos, cuánto pasea o deja de pasear. Yo nunca me he puesto a pensar en cuánto trabaja la gente o si pasea más de lo moralmente admisible o cosas de ese tipo. Además hacer esos juicios solo en base a lo que las personas ponen en Facebook es definitivamente tirado de las mechas. Pero al parecer hay algunas personas que no les parece nada de raro y emiten sus opiniones respecto a los tiempos y actividades ajenas sin el menor pudor. Ciertamente no es algo que nos pase a nosotros no más. Ahora que he estado pensando en el asunto me he fijado más en esos comentarios. Hoy mismo vimos uno que le hicieron a una amiga que también se vino a estudiar a las Europas. Un pariente le decía: “no se olvide que fue a estudiar”. ¿Realmente esa persona pensará que ella se va a olvidar de que fue a estudiar y va a correr todo el día por la playa amnésicamente, o es más bien una frase retórica para decirle que no descuide sus estudios? Conociendo a mi amiga creo que ambas respuestas son igualmente absurdas pero como opinar es gratis, la gente lo hace con un entusiasmo inusitado. Hace unos días también vi un comentario que le hacían en Facebook a la mamá de una amiga que va a trabajar fuera de Santiago. Le decían justamente: ¿Y tú no fuiste a trabajar? Porque ella salía en una foto tomando una copa de vino. Por último que nos comenten eso a nosotros que somos unos marginales que estudiamos música es más pasable, pero a la mamá de nuestra amiga que es una persona seria, que hace un trabajo relevante para el futuro de Chile en un cargo de importancia, es el colmo hacerle ese tipo de comentarios. Ella muy elegante como es, le respondió al pajarón: “El domingo es el domingo” Como queriendo decir “con mi tiempo libre hago lo que se me antoja y tú qué te metes”. Y tiene toda la razón, uno debiera poder administrar su tiempo como mejor le parezca, sobre todo el tiempo libre.

Es verdad que estando acá la cuestión suena mejor de lo que es, porque uno dice: “fuimos a Alemania y España” y parece que fuéramos los hijos de Farkas (o más bien los hermanos chicos) pero aquí está la ventaja de que todo es mucho más cerca y hay aerolíneas baratas que te llevan a otro país en poco tiempo y por poca plata. Incluso, en uno de esos viajes para ahorrar un poco hicimos una escala como de 4 horas en Londres. Pero eso no es lo que importa, en última instancia uno debería poder hacer lo que se le antoja sin que venga alguien a recordarte que estás estudiando y que tu deber es estudiar y no pasear.

Sé que a veces la gente opina sin pensar y que tampoco hay que hacerle mucho caso al prójimo, pero me llama la atención este tipo de comentarios porque creo que detrás de todo hay algo más profundo que ser metiche y que hacer juicios en base a las redes sociales. Finalmente todo esto se trata de una cuestión moral. Algo que está muy presente en mi familia y en muchas otras familias me imagino: La idea del sacrificio.

Imaginémonos a un niño que va al colegio. Suena como algo normal, pero si ese niño, para llegar a su colegio tiene que caminar 5 kilometros a través de un camino de tierra en el campo chileno con una lluvia tormentosa que le moja sus gastados zapatos, eso suena mucho mejor. Tiene más valor porque hay mucho sacrificio detrás. Si el estudiante universitario se queda hasta las 5 de la mañana estudiando para una prueba, es mejor persona que el que estudió poco y solo respondió la prueba porque puso atención en clases. Aunque se saquen la misma nota, el sacrificado tiene más mérito porque se esforzó trágicamente. Nadie va decir: quizás es medio pajarón, por eso tiene que estudiar tanto para que le vaya bien. No, porque cómo uno va a pensar eso de alguien tan sacrificado. En cambio del que estudia poco, todos hacen juicios de valor porque no hay sacrificio de por medio que lo legitime aunque le vaya bien, pues poner atención en clases en lugar de matarse estudiando suena como algo flojo en lugar de algo avispado.

Entonces bajo esa misma lógica, uno si viene a estudiar debería llorar sangre de tanto leer, y nunca pero nunca jamás descansar. Idealmente no tener tiempo para nada más que el estudio porque a eso vino, a estudiar. Con mayor razón si es con beca porque el Estado está depositando sus esperanzas y sus morlacos en su educación para que sea un aporte a la sociedad y no para que ande paseando por ahí. Como si no se pudieran hacer las dos cosas a la vez. Si también existe el descanso. Hasta diosito descansó el domingo, entonces ¿qué tiene de malo?

Por otro lado, tengo la seria sospecha de que hay gente que finge estar muy ocupada para cumplir esa expectativa social del esfuerzo y el falso rigor. Es algo que da para otro texto pero me gustaría déjarlo planteado. Porque suena importante estar muy ocupado, denota esfuerzo. Justamente ayer vimos una película de una familia cuya hija está viviendo en otro país. La madre la llama por teléfono y ella, que está echada en el sofá comiéndose una hamburguesa mientras mira la tele, le dice a la mamá: “Este no es buen momento, tengo mucho trabajo”. Suena bien tener mucho trabajo, es de respeto. Como cuando uno llega tarde a un lugar pero se hace el enojado para que nadie le pregunte nada. Al que trabaja (o aparenta trabajar mucho) nadie le pregunta nada porque es esforzado.

Pero volviendo un poco más al foco de este asunto (si es que hay algún foco) es muy decidor que la gente haga esos comentarios. Porque hay una cuota de moralina cristiana de una magnitud no menor para recordarte tus deberes. Seguramente a esas personas les daría urticaria de saber que acá en Escocia hay muchos bares que tienen descuento para estudiantes. Así que si tú muestras tu carnet de la U, te cobran menos en tu cerveza. Es el colmo del libertinaje dionisiaco. Es algo impensado para nosotros los chilenos. No creo que Escocia sea el paraíso terrenal ni un ejemplo de nada pero plantearse que un estudiante se pueda tomar unas cervezas y pagar menos porque es estudiante y seguro tiene pocas lucas, me parece algo tremendamente amable y digno de imitar. Nuestra moralina, por el contrario, nos dirá que esa iniciativa es un desastre y que cómo se les ocurre fomentar el alcoholismo, y que los estudiantes vienen a estudiar y no a tomar cerveza.

Me resulta repulsiva la idea de que uno debería pasarlo mal para aprender lo que es la vida y ser mejor persona cuando en realidad el sufrimiento y el sacrificio no te hacen mejor en nada. Ojalá nadie tuviera que pasarlo mal y sufrir, menos por cosas tan insignificantes como estudiar o trabajar pero claramente esas no son nuestras lógicas. Como hace algún tiempo, cuando los estudiantes chilenos estaban en la calle exigiendo educación gratuita, mucha gente se oponía diciendo: “Yo no necesito que me regalen nada, con mi esfuerzo puedo pagar por la educación de mis hijos” Es una idea retorcida, y lo más triste es que no lo decían personas con plata sino gente pobre que realmente no tiene para pagar y se tiene que endeudar por años. Esos chamullos del sacrificio, del que madruga dios lo ayuda, ya son cuento viejo pero parece que todavía no nos hemos enterado.

Así que usted señor lector o señora lectora, si está planeando decirle a alguien: “para de gozar” piénselo dos veces y replantee su comentario. Pregúntese por qué sería necesario dejar de gozar. ¿Eso hará las cosas mejores? Ciertamente no. Entonces para qué hacer esa convocatoria tan fea, tan fome, tan poco motivadora. Mejor dele una vuelta y diga, tal como dice una linda canción: “Sigan bailando, sigan gozando”.

2 comentarios :

Cecilia.castro.valdes@gmail.com dijo...

Me encantó tu reflexión. Soy de la generación cuyos padres ensalzaban el sacrificio como la máxima expresión de virtud; había que llorar de pena, de alegría de nervios, todo era condimentado con la amarga sal de las lágrimas. Si llegabas a la maternidad, pujabas un poco y parías, eras mirada como una madre desnaturalizada, porque no sufriste, no hubo sacrificio. Mejor ni hablamos de las muertes, especialmente la muerte del marido; esa había que expiarla toda la vida con luto riguroso durante toda la vida, aunque hubiese sido un tarambana digno de la horca! Igual eso dejó a ese encantador personaje que era "la viuda alegre" que ahora se perdió, pero eso es otro tema.
El problema tiene que ver con la religión judeocristiana. Cristo se sacrificó y dio la vida por todos nosotros, así, que los cabros chicos aguantaran unos buenos correazos y las mujeres y un par de moretones era nada comparado con lo que Cristo había hecho por nosotros. Así que había que ponerle wendy a todo y las pobres viejas ni siquiera picaban la cebolla bajo el agua, porque había que "sacrificarse" haciendo el puchero, ganado con el sudor de la frente y....Ufffff!!!! Paren de sufrir!!!!
Así que, amigo, mientras pueda respirar, hágalo hondo y a todo pulmón, mientras pueda pasear pasee, que por lo menos usted manda una fotito más que sea, no como el Pizarro que ni siquiera informaba cómo iban los partidos del mundial de rugby, mientras aquí el resto de los "sacrificados" parlamentarios se sacaban fotos con los terremoteados.
Mientras haya ganas y salud, hay que seguir gozando. Cuando la salud se acabe, nos prepararemos para dar el gran salto hacia el gozo eterno!!!

Unknown dijo...

jajajjajajajajajaj Amé el escrito. Claramente amigo entre la envídia al prójimo y la ineptitud mental, uno no puede esperar respuestas o comentarios mas elevados. En el momento en que el prójimo se de cuenta que a la vida no se viene a sufrir, otro gallo cantaría!
Un gusto, escriba mas seguido!!!

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